En medio de una etapa de cambios explosivos en mi vida, un terapeuta me propuso el ejercicio del diálogo con mi miedo. Consistía en personificar al yo-miedo (el que se resistía al cambio) y al yo-amor (el que quería el cambio y salir adelante), haciendo un movimiento de posición según el  personaje que tomara la palabra.

Sinceramente al  inicio no me hacía mucho sentido; pero para mi gran y “muy grata” sorpresa, el ejercicio funcionó poderosamente, logrando amistarme con mi miedo y traspasar la barrera que me impedía  avanzar.

Y lo cierto es que para cualquier movimiento que queramos hacer en nuestras vidas, el miedo va a aparecer: miedo al rechazo, miedo al fracaso, a no ser suficiente, a no ser capaz…y la lista pueda continuar.

Así que comencemos por reconocer y aceptar que el miedo tiene un rol muy importante en las etapas de cambio y crecimiento; de esta manera le estaremos restando esa energía de resistencia y negación, que para nada favorece a los cambios que buscamos.

Pues bien, lo lindo de vivir esas etapas “de caos”, perdón, “de cambios”, es que aprendemos tanto, pero tanto, que podemos compartir mucho con los demás.

Y aquí vamos:

  1. Identifica el miedo, desmenuza la situación que te está generando el miedo: es miedo a ser rechazada? A no quedar bien? A fracasar? A que no funcione como lo esperas?
  2. Ponle un nombre al miedo, un nombre que sea amigable y hasta divertido. Hazlo! Y usa tu imaginación: Mi roba sueños preferido, mi mal necesario, mi niño(a) lindo(a), etc. y cuando éste aparezca identifícalo con este nombre.
  3. Programa una reunión privada con él; así como me lo recetó mi terapeuta. Busca 2 sillas, una para ti, tu “yo verdadero” ( tu yo-amor), otra para él ( tu yo-miedo),
  4. Inicia el diálogo, cambiando de silla según quien sea el interlocutor. Preguntas sugeridas a tu yo-miedo:girl-in-bed_21034045
  • ¿Cuál es la razón por la que apareces en este momento de mi vida?
  • ¿De qué estas tratando de protegerme?
  • ¿Qué quieres de mí?
  • ¿Qué es lo que buscas presentándote en mi vida?
  • ¿Cuál es tu función ahora?
  • ¿Qué otra forma puedes tomar para cuidarme y protegerme de aquello por lo que apareces en mi vida?
  • ¿Cómo sería mi vida de acá a 3 años si continúo dejándote rienda suelta?
  • ¿Hay forma de lograr lo que quiero si continúas  dominando mi vida?

Recuerda referirte a él con mucho cariño y con el nombre que creaste.

  1. Escucha atenta a cada respuesta que tu yo-miedo te dará. Reflexiona y escribe tus conclusiones.
  2. Suelta, y cuando te digo esto, me refiero a renunciar al intento de vencer al miedo,  controlarlo  y/o eliminarlo; una vez escuches lo que tu miedo tiene que decirte, le entenderás mejor, harán las paces y se convertirá en tu aliado.

Si estás pasando por una etapa de cambio,  donde el miedo te está boicoteando, pues intenta este ejercicio y cuéntame como te va.

Al reconocer que los miedos están para cumplir una función en nuestras vidas, nos ayudará a entenderlos y a  amistarnos con ellos, hasta convertirlos en nuestros grandes aliados.

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