Este post lo escribo en medio de esta Semana Santa, donde me había propuesto  pensar, reflexionar , tomar más conciencia, conectar con mi interior y desconectar un poco más de ruidos externos, los que distraen ..Así que este mensaje fue el resultado 

En las últimas semanas te había compartido sobre algunos aspectos que desatendemos al momento de querer ser productivas, como es tema del  autoconocimiento y prestar más atención en nuestra forma de comunicarnos.

Esta vez quiero contarte sobre 2 razones específicas, pueden haber más seguro!, pero son los que veo  más poderosas y que se repiten en las personas que dicen “no ser productivas”

 

La Trampa del EGO!

Si! Esa palabra tan corta que hasta parece inofensiva, verdad?  Y se habla tanto del Ego: que si es bueno, o que si es malo, que si es el falso yo, etc. Yo no pretendo dar una cátedra de lo que es o no es el ego, porque la verdad no me considero experta en la materia.

Lo que tengo hoy que decirte es  cómo relaciono al Ego con el hecho de No Ser Productiva. Para mí el Ego viene a ser ese personaje que nos hemos creado como resultados de pensamientos, emociones, creencias que tenemos en el subconsciente, y que han marcado comportamientos y hábitos que tenemos al día de hoy.

Y como ya te había contado anteriormente, reconocer estos patrones de pensamiento son aspectos importantes a tomar en cuenta en tu trabajo de autoconocimiento para ser más productiva y generar las mejoras que buscas.

No te mentiré, hacer el cambio cuesta; se agrava aún más con ese “las personas no cambian” que escuchamos con frecuencia a nuestro alrededor. Y es que es fácil caer en la trampa de esta frase, quizás  ella se refieren a que nuestra alma no cambia, pero de hecho la personalidad sí puede hacerlo, nuestros gustos cambian, nuestros pensamientos y creencias cambian, nuestros enfoques cambian… (Ojo: entiéndase para fines de este post a la personalidad como  un patrón y conjunto de actitudes que caracterizan a la persona y que marcan su comportamiento)

Tan sólo date la oportunidad de hacer este de ejercicio reflexivo a manera de juego: ¿qué pensabas del sexo opuesto cuando tenías 6 años, 9,12, 15 años de edad? De seguro encontrarás diferencias; y ¿ Qué piensas y cómo te comportas hoy hacia el sexo opuesto?; algo más simpático aún: ¿qué pensabas de las personas mayores cuando tenías  10 años, 15, 20 años? ¿Qué piensas ahora de las personas mayores y cómo te comportas con ellas? …incluso el cuándo consideramos que una persona es mayor cambia con el tiempo, verdad? Jeje…

Con este ejercicio quiero hacerte caer en la reflexión que si  tu forma de pensar e interpretar las cosas cambian, como consecuencia la forma de comportarte también, y esto en definitiva tiene impacto directo en tu forma de ser y tu tener en la vida.

Lo que sucede es que ese Ego creado,  al que estaba acostumbrada a ser,  te auto-sabotea , y cuando das un primer paso al cambio para ser productiva, está ahí para decirte:” NO, es peligroso, si tú no eres así, no puedes ni vas a cambiar”…y si permites que te domine, entonces: retrocedes y te estancas…ahí está la trampa.

Reflexiona  y toma conciencia cuándo ese Ego está hablándote, dale una mirada de compasión, al fin y al cabo, es tu subconsciente hablando, ese subconsciente resultado de la forma de pensar que has tenido hasta hoy, y que marca tu antiguo patrón de comportamiento. Mi invitación es elevar ese estado de consciencia y de reconocimiento, y generar mejores pensamientos y convertirte  tú misma  en el medio para manifestar las  mejoras que buscas: un Ser productivo, completo, abundante, que te permita crecer y expandirte.

 

Las infaltables EXCUSAS

Y muy alineado a lo dicho arriba están las Excusas, las justificaciones que te pones para no hacer ese movimiento y entrar a una nueva zona, ya que en un principio te será algo incomoda.

Te acostumbras a los “es que nunca tengo tiempo”, “ por qué ahora tendría que hacerlo diferente” “ es que eso de ser productiva no va con mi forma de ser” “ ya estoy acostumbrada a ser y hacerlo así ” “ qué pereza hacerlo distinto ahora” “ creo que como lo venía haciendo lo puedo conseguir” y un largo etcétera..

No es inusual ver cómo las personas se quejan de no poder agregar mejoras a sus vidas, acomodándose con un “ahora no tengo tiempo” u otras excusas; deciden quedarse en su posición de víctimas del tiempo y del siempre he sido así,  quejarse por lo que “no pueden”, hasta convertirlo en el centro para no expandir esa zona de confort y la razón principal por la que  ese “para qué” no llegue a sus vidas; y es que, al fin y al cabo, eso que buscan NO está ni estará  en su zona ya conocida y de confort.

Quien no arriesga, no logra; lo sé! un trago amargo que tomar.

(Esta  frase, o algo similar,  la leí estudiando  a Paul J. Meyer, y desde entonces se me quedó grabada)

Si te sientes identificada, mi sugerencia es re-enfocar tu compromiso, es decir, que tu compromiso  a tu mejor versión, mejorar tu productividad para conseguir ese “para qué”  sea MUCHO MAYOR  a  tu compromiso con las excusas y justificaciones que te mantienen en esa zona ya conocida, donde no vas a encontrar aquello que quieres “manifestar” en tu vida.  .

Es por esto que clarificar el “para qué quieres ser productiva” , el “qué buscas aplicando la productividad en tus días” es determinante, se trata de conectar con lo que deseas experimentar en tu vida al integrar hábitos que te lleven a ser más productiva.

Lo dicho, ahí te fue este mensaje reflexivo, con la intención a invitarte a que te des la oportunidad de reconocer lo fácil que es dejarse llevar por esos patrones de pensamiento y comportamiento que arrastramos del pasado y por las excusas que hacen que nos quedemos en esa zona “segura”;  pero que aún así los cambios sí son posibles, siempre y cuando te comprometas con ellos, tomes acción consciente, lo hagas poco a poco, identifiques los primeros pasos que puedes empezar a hacer y crees nuevos hábitos  de pensamiento  para el estilo de vida que quieres manifestar .

Y ya sabes, me encantará leerte, así que estoy aquí atenta a tus aportes y comentarios.

Nos hablamos…

 

 

¡Gracias por compartir!